Noche triste de invierno


Definitivamente
parece confirmarse que este invierno
que viene, será duro.
Adelantaron
las lluvias, y el Gobierno,
reunido en consejo de ministros,
no se sabe si estudia a estas horas
el subsidio de paro
o el derecho al despido,
o si sencillamente, aislado en un océano,
se limita a esperar que la tormenta pase
y llegue el día, el día en que, por fin,
las cosas dejen de venir mal dadas.
En la noche de octubre,
mientras leo entre líneas el periódico,
me he parado a escuchar el latido
del silencio en mi cuarto, las conversaciones
de los vecinos acostándose,
todos esos rumores
que recobran de pronto una vida
y un significado propio, misterioso.
Y he pensado en los miles de seres humanos,
hombres y mujeres que en este mismo instante,
con el primer escalofrío,
han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
por su fatiga anticipada,
por su ansiedad para este invierno,
mientras que afuera llueve.
Por todo el litoral de Cataluña llueve
con verdadera crueldad, con humo y nubes bajas,
ennegreciendo muros,
goteando fábricas, filtrándose
en los talleres mal iluminados.
Y el agua arrastra hacia la mar semillas
incipientes, mezcladas en el barro,
árboles, zapatos cojos, utensilios
abandonados y revuelto todo
con las primeras letras protestadas.
Noche triste de octubre, 1959 – Jaime Gil de Biedma

¡Quiten ese cartel!

Cada mañana, desde hace unos días, en la parada del autobús que tomo para ir al trabajo me espera un cartel publicitario que me sienta como una bofetada.

La publicidad de Coca-Cola siempre me ha gustado. La última campaña, titulada #razonesparacreer, transmite un mensaje de esperanza y optimismo centrado en el eslogan “Hay razones para creer en un mundo mejor”. El spot que se difundirá en España en los próximos días forma parte de una campaña de ámbito global. Muestra ejemplos de comportamientos solidarios, como un restaurante que ofrece menús gratis a los desempleados, o un pueblo de León que ofrece una casa a quien la necesite. Es una buena campaña, en la línea de Coca-Cola. Asociar la marca a los sentimientos positivos. Coca-Cola lo lleva haciendo desde hace muchos años y lo hace muy bien.
No puedo comprender cómo se ha incluido en esa campaña el cartel que veo cada día en la marquesina de la parada de autobús. En un guiño barato a los jóvenes indignados, el cartel muestra a una chica joven, versión edulcorada del paradigma perroflauta, sosteniendo un cartón en el que ha escrito con rotulador grueso su reivindicación:
“Tenemos derecho a soñar y que se haga realidad”
No se me ocurren muchas reivindicaciones más estúpidas. ¿Tenemos derecho a la magia? ¿A conseguir automáticamente lo que soñamos? La frase, además, está mal construida. ¿Qué es lo que debe hacerse realidad? Se supone que nuestro sueño, pero no queda del todo claro.
Algún creativo superviviente de mayo del 68 ha mezclado conceptos en un batiburrillo mental y ha construido una frase que refleja exactamente lo contrario al mensaje de la campaña. Amigos de Coca-Cola: tenemos derecho a soñar, claro que lo tenemos. Y también tenemos derecho a luchar para que se hagan realidad nuestros sueños. Pero no tenemos ningún derecho a esperar que nuestros sueños se hagan realidad por el simple hecho de soñarlos, aunque nos lo diga una jovencita con piercing y rastas. Las cosas no se hacen realidad por arte de magia. Insinuar que tenemos ese derecho transmite un mensaje ofensivo para todos los que nos esforzamos cada día en hacer realidad al menos una pequeña parte de nuestros sueños. Y también para los jóvenes indignados, a los que refleja como descerebrados con reivindicaciones imposibles.
¡Por favor, quiten ese cartel!

Funcionarios


«Los ministros van y vienen, pero nosotros nos quedamos». Una frase que he oído muchas veces en la Administración, y una muestra del poder en la sombra  de los funcionarios. Luis Arroyo recogía hace unos días en su blog algunas citas de aquella impagable serie británica, «Yes, minister», una joya de la crítica que merece la pena repasar:

  • “Si la gente no sabe lo que haces, no sabe lo que haces mal”.
  • “El asunto está siendo considerado’ significa que hemos perdido una carpeta. ‘El asunto está siendo activamente considerado’ significa que estamos buscando la carpeta”.
  • “El primer ministro no quiere la verdad, quiere algo que pueda decir al Parlamento”.
  • “Si los funcionarios no pelean por el presupuesto de su ministerio, se pueden quedar con un ministerio tan pequeño que lo puede gestionar hasta un ministro”.
  • “La Ley de Secretos Oficiales no está para proteger los secretos, sino para proteger a los oficiales”.
  • “Lo sorprendente de los académicos no es que tengan un precio, sino lo bajo que es su precio”.
  • “Solo son totalitarios los Gobiernos que suprimen los hechos. En este país simplemente tomamos la decisión democrática de no publicarlos”.
  • “Si no te gusta la decisión de un ministro, acéptala con gusto y sugiérele que deje los detalles en tus manos”.
  • “Nuestro trabajo es decirle al Parlamento la verdad y solo la verdad. Pero sería irresponsable decirle toda la verdad”.
  • “Es bien sabido en el Foreign Office que una orden del primer ministro se convierte en un requerimiento del ministro, luego en una recomendación del secretario de Estado y finalmente en una sugerencia del embajador. Si es que llega tan lejos…”.